| diariolibre.com 28 de julio del 2010 |
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La aplicación súbita del ajuste acumulado del impuesto específico sobre los combustibles revela la injusticia de la indexación parcial.
En la RD hay varias formas de indexación, que favorecen a quienes pueden aplicarlas.
La más obvia es fijar precios en dólares, que es práctica común de promotores inmobiliarios, hoteles, consultores "internacionales", importadores y algunos productores. Justifican esa práctica en base a que sus costos están también en dólares, lo cual es verdad sólo en parte, porque una porción de sus costos están en pesos.
Aún si los precios están en pesos, cuando sube el dólar aumentan, a pesar de que el inventario existente se compró a precios más bajos, lo que se justifica diciendo que se hace así para poder reponerlo.
Otra forma de indexación son los contratos con ajustes. Las rentas de muchos inmuebles, si es que no están en dólares, los incluyen.
El valor de las propiedades está indexado implícitamente, pues tiende a subir con la inflación.
La electricidad está indexada con ajustes por combustibles y otros renglones.
Las bonificaciones y salarios de altos ejecutivos están indexados, sea de forma explícita o de facto, pues las ganancias nominales en pesos de las compañías aumentan con el índice de precios. Igual ocurre con los dividendos de los accionistas.
Los contratistas de obras disponen de cláusulas de "escalamiento" de costos.
Los impuestos "ad valorem", entre ellos el ITBIS y los de importación, están indexados automáticamente, ya que se calculan sobre valores actualizados.
Muchos impuestos específicos tienen mecanismos de indexación periódica, al igual que algunas multas y penalidades. El salario mínimo está también indexado.
Los que no están indexados son los sueldos y pensiones de la clase media y los intereses de sus ahorros. Son ellos los que soportan la injusticia que la indexación parcial implica.
gvolmar@diariolibre.com
De Gustavo Volmar
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