No lo admite, pero Google, cuyo buscador de Internet es el más usado del mundo, cambió de actitud y dio marcha atrás.
En enero de este año anunció que estaba considerando retirarse de China, debido a la censura de su contenido por el gobierno y después de sufrir un ataque de piratas cibernéticos que atribuyó a sectores oficiales. Puso entonces un vínculo automático que transfería a los usuarios a su portal en Hong Kong, libre de censura. En respuesta, el gobierno chino amenazó con suspenderle su licencia de operación.
Los accionistas de Google, más interesados en beneficios que en libertad informática, reaccionaron airadamente a la decisión de la empresa. Google eliminó el vínculo automático, dejándolo opcional, y el gobierno chino le renovó la licencia. Los usuarios pueden acceder al portal de Hong Kong, pero gran número de páginas están bloqueadas por la censura china, que filtra el contenido y decide lo que los usuarios pueden ver. Otros servicios de Google, como YouTube y Blogger, están también bloqueados.
Entre Google y un portal local, Baidu, se reparten el mercado chino. El porcentaje de Google había estado aumentando, hasta el 32.8% en diciembre pasado. Pero bajó al 29.5% en el primer trimestre de este año y al 27.3% en el segundo. Baidu tiene ahora el 70.8%.
De los ingresos anuales de Google, calculados en US$24 mil millones, el mercado de búsqueda chino representa menos del 2%, pero ese mercado creció en un asombroso 53.2% en el segundo trimestre. Y además están las otras líneas de negocios en que Google está incursionando, como su plataforma operativa Androide para teléfonos móviles, para competir con los iPhone de Apple.
En el cambio de actitud de Google pesó la experiencia de otras firmas, como eBay y Yahoo, que se retiraron de China y luego no han podido alcanzar una cuota significativa de mercado.
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