La revista Gaceta Judicial, en su número 283, recoge una entrega especial que dedica a una amplia entrevista otorgada por el director general de Impuestos Internos, Juan Hernández, en la que trata temas fundamentales sobre el sistema tributario de República Dominicana y se publica parcialmente a continuación.
Cuando se habla de impuestos se piensa en Juan Hernández
En este país se suelen personalizar los éxitos y los fracasos de las instituciones y los procesos, sobre todo cuando implican una transformación del quehacer de una gran parte de los ciudadanos, como en el caso de la DGII. Creo que por eso se hace esa asociación.
¿Porqué es tan difícl la disociación?
A esto hay que sumarle que he estado por mucho tiempo como cara visible de este proceso de modernización de la DGII, que si bien tengo la dicha de haber liderado, ha requerido del esfuerzo de muchos profesionales en varias disciplinas. Entiendo que mi mérito ha sido liderar tantos talentos dándoles una visión clara y cohesión como equipo de trabajo. Y claro, me enorgullezco de que cuando se hable de esta nueva organización que gestiona los impuestos en el país, la gente piense en Juan Hernández.
“Para cualquier administración tributaria lo mejor es un sistema tributario simple.” ”
Juan Hernández, director general de la Dirección de Impuestos Internos.
¿Cuáles son las condiciones para una exitosa gestión?
La verdad es que en un proceso, una organización y un tema tan complejo como los relacionados con la administración tributaria, cualquier factor debe ser trabajado con cuidado porque puede impactar en los resultados, pero sin duda se requieren cuatro condiciones básicas: Tener una perspectiva clara de cómo se quiere ver la organización en el futuro. Hay que saber dónde queremos estar y cómo queremos que la sociedad nos perciba. Planificar como parte del accionar de la organización. Contar con gente ética y profesionalmente inobjetable. La percepción de riesgo que debe existir para que aumente el cumplimiento voluntario requiere de la acción apegada a la ética de nuestros funcionarios. Recibir el apoyo de las instancias superiores, entendido este apoyo como el respeto al trabajo técnico.
¿Soporta el país más impuestos?
Pienso que la palabra soporta podría tener una connotación negativa, cuando en principio el desarrollo de los países requiere de los impuestos.
Para saber si nuestra presión tributaria o nuestros niveles impositivos son razonables o no, podemos ver varios puntos de vista. En este caso me referiré a dos de ellos: el primero tiene que ver con la cantidad de recursos que se requieren. En este sentido, estoy convencido de que la presión tributaria razonable es la que desea una sociedad en función de su visión de futuro y su estrategia de desarrollo. Las sociedades deben decidir si quieren un estado fuerte con recursos para invertir o no, y en función de ello deberán decidir sobre su sistema y su presión tributaria.
¿Existe una presión tributaria razonable?
Para saber si son razonables o adecuadas las tasas impositivas y la presión tributaria, debemos compararnos con el resto de los países como el nuestro y ver si nuestra realidad se aleja de lo que han definido otros países. Veamos como ejemplo, las tasas del Impuesto Sobre la Renta para las Sociedades y del ITBIS (IVA para el resto del mundo) y la presión tributaria de algunos países.
¿Que sería mejor: menos impuestos y más transparencia?
Para cualquier administración lo mejor es un sistema tributario simple. Es decir, con pocas tasas, pocas exenciones. La transparencia debe ser un dato, un valor que debería ser socialmente promovido y con el que todos aspiramos contar. No obstante, una administración debe prepararse para convertir en recursos efectivamente cobrados, la mayor parte de los recursos potencialmente previstos por las leyes, induciendo a que los contribuyentes actúen con transparencia.
¿La Ley de Sociedades en el ámbito tributario?
Al margen de que no es una ley tributaria, nos parece que tendrá un impacto positivo. Esa ley tiene un efecto neutro fiscalmente.
MODERNIZACIÓN DE LA GESTIÓN TRIBUTARIA
“Estamos en una fase de consolidación del proceso de modernización que se ha llevado a cabo en los últimos 5 años. La DGII se ha transformado para bien”. En 2004, la DGII fiscalizaba 3.35% de sus contribuyentes y en 2009, la cobertura de fiscalización fue de 7.21 %.
Es decir, que el 7.21% de los contribuyentes recibieron algún tipo de acción de control durante el 2009. Si esta cifra la vemos para grandes contribuyentes nacionales y locales, la cobertura alcanzó el 41.29%.
El 85% de las declaraciones se envían por la Oficina Virtual y el 76.68% de los pagos se hace en la banca y se actualizan en línea en la DGII. La evasión del ITBIS pasó de 41.7% en el 2004 a 26.1% en 2007. Tenemos una plataforma tecnológica que permite administrar eficientemente una gran cantidad de datos de los contribuyentes. Por ejemplo: las declaraciones y pagos que se reciben en línea y otros.