Los fabricantes europeos y asiáticos de vehículos de motor consideran que el mercado estadounidense les es de vital importancia.
Para Volkswagen (VW), sin embargo, ese mercado es un dolor de cabeza, pues durante los pasados seis años su unidad estadounidense ha tenido pérdidas, su participación de mercado es de sólo 2.2% y los precios de venta de sus vehículos son alrededor del 10% más altos que los de la competencia.
El objetivo de VW es que su cuota de mercado llegue al 6% para el 2018. Con esa finalidad, optó por una estrategia de tres puntos: dejar de lado su política de altos precios, instalar una fábrica en el estado de Tennessee y lanzar por primera vez un modelo diseñado exclusivamente para los Estados Unidos, algo que otros fabricantes hicieron años atrás.
La nueva planta, cuyo costo será de unos mil millones de dólares, entrará en operación en septiembre del 2011 y complementará la fábrica que VW tiene en la ciudad de Puebla, México. VW espera que para el 2013, el 85% de los vehículos vendidos en los Estados Unidos sean producidos entre esas dos plantas.
Durante el primer semestre del 2010, las ventas de VW en los Estados Unidos crecieron un 26%, gracias a la recuperación económica, los incentivos del gobierno y los problemas de Toyota. El nuevo modelo, que saldrá a la venta en octubre, es una versión modificada del Jetta, el de mayor venta en los EE.UU., con cerca del 45% del total.
Su precio básico será de unos 16,000 dólares, por debajo de los actuales US$17,735, y más cercano a los 15,450 dólares del Toyota Corolla y los US$15,455 del Honda Civic.
Aparte del Jetta, VW planea lanzar en el 2011 un nuevo auto fabricado en los EE.UU. para competir con el Camry de Toyota y el Accord de Honda.
¿Resultará esa triple estrategia? No le ayudará que su principal ejecutivo en los Estados Unidos renunció el mes pasado para irse a dirigir la compañía Volvo.
gvolmar@diariolibre.com