| diariolibre.com 9 de julio del 2010 |
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En medicina se dice que hay bacterias oportunistas, que aprovechan la incidencia de ciertas enfermedades para "colarse" en el organismo humano.
En el terreno publicitario hay técnicas que permiten aprovechar oportunidades para difundir mensajes.
Para eso nada mejor que los acontecimientos que concitan la atención de grandes multitudes, como el Mundial de Fútbol en Sudáfrica.
Una buena parte de los ingresos de la FIFA, la entidad que organizó el Mundial, proviene de las ventas de anuncios en los estadios y de licencias para la comercialización de artículos conmemorativos del evento. Las compañías que pagaron a la FIFA por esos derechos se convirtieron en patrocinadores oficiales del Mundial.
La cerveza Budweiser fue uno de ellos. Pero otra cerveza, la holandesa Bavaria, no. Sin embargo, el día en que Holanda jugó contra Dinamarca, 36 bellas jóvenes rubias acudieron al estadio ataviadas con vistosos mini-vestidos color naranja, el color de una promoción que la cerveza Bavaria lanzó para celebrar el cumpleaños de la reina de Holanda. Lógicamente, las jóvenes atrajeron la atención de las cámaras, que las enfocó de forma reiterada.
La FIFA las hizo detener y las expulsó del estadio. Y no contenta con eso, hizo arrestar a las dos coordinadoras del grupo, que fueron despojadas de sus pasaportes y amenazadas con que pasarían seis meses en prisión.
No es primer caso de publicidad oportunista, ni será el último. En los juegos olímpicos de invierno del 1994, por ejemplo, auspiciados por la tarjeta Visa, la compañía American Express promocionó su tarjeta diciendo que los estadounidenses no necesitaban visa para entrar en Noruega, sede de los juegos.
Por cierto, las ventas de la cerveza Bavaria aumentaron significativamente, una corte de Sudáfrica dejó en libertad a las dos rubias arrestadas y el domingo Holanda compite por su primera copa mundial.
gvolmar@diariolibre.com
De Gustavo Volmar
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