Las reducciones sucesivas de la tasa de interés que la Reserva Federal (FED) aplicó en los Estados Unidos no impidieron la agudización de la crisis financiera del 2008, pues el propio sistema bancario estaba paralizado, sus créditos congelados y sus integrantes colapsando.
La FED bajó hasta 0.5% la tasa de descuento a que presta a los bancos y que controla directamente, e hizo disminuir hasta un rango entre 0% y 0.25% la tasa interbancaria a la que los bancos se prestan entre sí de un día para otro, sobre la cual influye indirectamente.
Aunque no impidió la recesión, el dinero ultrabarato ha servido para propulsar las ganancias de la banca de inversión y la recuperación de los índices bursátiles.
La semana pasada la FED decidió subir la tasa de descuento al 0.75% dejando la interbancaria sin cambio. Fue su primer incremento desde junio del 2006. Aunque ya el presidente de la FED la había anticipado al Congreso, la decisión afectó las bolsas de valores, pues ocurrió antes de lo esperado. El aumento por sí mismo no es importante, pues los bancos han disminuido a 14.1 mil millones de dólares su nivel de descuento con la FED, desde 65.1 mil millones un año atrás, lo que equivale a menos del 1% del total de activos de la FED. Su significación viene por lo que implica en cuanto al futuro de la tasa interbancaria, la cual la FED ha dicho que mantendrá baja por un largo período, pero algunos analistas estiman que podría ser subida en el último trimestre de este año.
La decisión, que sigue a dos aumentos consecutivos en el encaje legal en China y a llamados allá para que se reduzcan las inversiones en bonos del Tesoro, es vista como una señal de que la FED está dispuesta a combatir la inflación y defender el valor del dólar, ayudado por las actuales dificultades del euro y por la necesidad de bajar el valor del yen para estimular la economía japonesa.
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