| diariolibre.com 11 de febrero del 2010 |
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El doctor se niega a tomar la medicina que recomienda a sus pacientes. El Fondo Monetario Internacional (FMI) es dirigido por un europeo, gracias a un acuerdo con los Estados Unidos que dio a este último la presidencia del Banco Mundial, pero la Unión Europea (UE) no ha querido que Grecia recurra al FMI para resolver sus problemas financieros.
Se dice que someter a Grecia a los dictados del FMI equivaldría al fracaso institucional de la UE y que eso no puede permitirse, pero otra razón para el rechazo es que dos de los remedios que el FMI usualmente recomienda no se pueden aplicar en este caso, pues Grecia no tiene su propia moneda sino que utiliza el euro.
Devaluar la moneda suele contribuir a corregir los desequilibrios, pues reduce las importaciones y estimula la producción para exportación, lo que hace subir los ingresos por impuestos y reduce el déficit fiscal. Pero al ser uno de los países más pequeños dentro de la eurozona, Grecia no tiene el peso relativo necesario para que sus vicisitudes hagan que el valor del euro varíe lo suficiente como para tener un impacto significativo.
Una política monetaria restrictiva que haga subir las tasas de interés dentro del país ayuda a la solución ya que restringe el gasto total y estimula la entrada de capitales. Pero en la eurozona la política monetaria es trazada por el banco central europeo para todos los países de la zona, no para las necesidades de Grecia en particular.
Eso deja a Grecia con sólo la política fiscal para enfrentar sus problemas, reduciendo gastos públicos y elevando impuestos, lo que implica sacrificios y descontento popular, a menos que la UE la ayude.
Esto último es lo que no quiere Inglaterra y otros países de la UE fuera de la eurozona, por lo que prefieren que Grecia acuda al FMI para no tener que asumir el costo de un rescate. La UE se reúne hoy y se espera una decisión.
gvolmar@diariolibre.com
De Gustavo Volmar
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