Los defectos descubiertos en algunos modelos Toyota ponen de manifiesto las dificultades técnicas que se derivan de la globalización de la producción.
Para la producción de sus vehículos, Toyota utiliza piezas procedentes de un gran número de suplidores, ubicados en varios países.
Las piezas con defectos fueron adquiridas de algunos de esos suplidores, pero no todos. Eso significa que un mismo modelo de vehículo puede tener o no tener problemas, dependiendo de la procedencia de las piezas utilizadas.
En vehículos que cuentan con centenares de partes componentes, no es extraño que defectos como esos ocurran, pero en este caso el problema para Toyota radica en el tiempo que tomó para detectarlos y solucionarlos.
A fines del año pasado Toyota informó que en unos cinco millones de vehículos el pedal del acelerador podía quedar trabado por la cubierta del piso, y en enero añadió que en otros 2.3 millones el pedal mismo tenía que ser reforzado.
Involucrados en el asunto hay modelos fabricados desde el 2004 cuyos propietarios sólo ahora han sido informados.
Toyota planea sustituir las cubiertas y reparar los pedales en un proceso que tomará meses y existen dudas acerca de si la solución será permanente y de si el problema es sólo mecánico o si envuelve componentes electrónicos computarizados.
Otros fabricantes pueden ser afectados. Por ejemplo, unos cien mil vehículos de Peugeot (modelo 107) y Citroen (C1) fueron producidos en una planta compartida con Toyota en la República Checa, utilizan los mismos pedales y tendrán que ser reparados.
Toyota puede ser demandada no sólo por daños físicos a personas y propiedades, sino también por pérdidas en el valor de reventa de los vehículos.
Los costos directos del problema, sin incluir litigios legales y posibles efectos sobre ventas futuras, se estiman pueden llegar a los dos mil millones de dólares.
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