El presidente de los Estados Unidos sometió ayer al Congreso el proyecto de presupuesto para el 2010-2011, con un monto total de 3,830 miles de millones de dólares y un alarmante déficit de 1,560 miles de millones, que representa un 40.7% del total y un 10.6% del PIB.
Este déficit sin precedentes supera al del presupuesto del 2009-10, que fue de 1,410 miles de millones y 9.9% del PIB.
A diferencia de lo que ocurre en la RD, donde el proyecto de presupuesto se suele enviar al Congreso faltando pocos días para que deba entrar en vigor, en los Estados Unidos se presenta con mucha anticipación.
El año fiscal allá comienza el 1 de octubre del 2010 y llega hasta el 30 de septiembre del 2011.
Dado el nuevo énfasis sobre la lucha contra el desempleo, que el gobierno adoptó después de la derrota electoral en Massachusetts, el presupuesto incluye 100 mil millones de dólares en reducciones de impuestos para pequeños negocios.
Varios programas fueron reducidos o eliminados, entre ellos un retorno a la luna por parte de la NASA.
El gobierno no desea renovar las exenciones de impuestos a familias cuyos ingresos exceden de 250 mil dólares al año, e intenta gravar con un impuesto sobre activos a las más grandes instituciones financieras.
El presupuesto incluye proyecciones para varios años.
Si se cumple el objetivo de congelar el gasto público a partir de octubre del 2011, salvo en lo relacionado con seguridad nacional, salud y seguridad social, el déficit proyectado para el 2011-12 bajaría a 1,270 miles de millones de dólares, representando un 8.3% del PIB.
La economía estadounidense cargará durante varios años con el peso de sus excesos anteriores, lo que implica que seguirá dependiendo de inversionistas extranjeros, incluyendo a China, para poder financiar su déficit fiscal.
Y significa también que habrá fuertes presiones sobre el valor del dólar.
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