| diariolibre.com 20 de enero del 2010 |
 |
 |
La inauguración, a principios de mes en Dubai, del edificio más alto del mundo, fue presentada como ejemplo del progreso y poderío de este pequeño estado del Golfo Pérsico.
Hay quienes opinan que es también ejemplo de irracionalidad económica.
El desarrollo vertical de las ciudades es un proceso gradual, progresivo, que incide sobre todas las edificaciones que se van construyendo en la zona. Por eso ciudades como Nueva York, Chicago, Sao Paulo y Shanghai tienen un gran número de edificios altos.
Pero el edificio en Dubai resalta como una aguja en un mar de edificaciones de baja altura, lo que indica que no se corresponde con el desarrollo de su entorno.
Dubai mismo, que 25 años atrás era una villa de pescadores y es parte de una federación de siete estados, estuvo al borde de la quiebra en el 2009, año en que el valor de las propiedades cayó en un 40% y su principal empresa de inversiones no pudo pagar los intereses de su enorme deuda.
El edificio es impresionante. Con 168 pisos y 828 metros de altura, alberga la mezquita más alta del mundo, en el piso 158, la piscina más alta, en el 76 y un hotel diseñado por Giorgio Armani. Tiene refugios reforzados cada 25 pisos y el choque de un avión no podría atravesarlo.
Sin contar antenas, supera en 63% la altura del edificio Taipei 101 en Taiwán, en 68% al Centro Financiero de Shanghai en China, en 83 % a las Torres Petronas en Malasia y en 87% a la Torre Wallis (antes Torre Sears) en Chicago. Es el doble de alto que el Empire State de Nueva York y hubiera superado en un 95% a las destruidas torres gemelas.
Desde su inicio, el edificio se llamó Torre Dubai. El día de la inauguración, inesperadamente, se cambió su nombre. Se llama ahora Torre Califa, en honor al jeque que gobierna al vecino emirato Abu Dhabi, por haber evitado, con 25 mil de millones de dólares, la quiebra de Dubai a fines del año pasado.
gvolmar@diariolibre.com
De Gustavo Volmar
|