Como el gobierno de Cristina Kirchner se distingue por los encontronazos que ha tenido con varios sectores económicos argentinos, su disputa con Martín Redrado, presidente del Banco Central, por el uso de parte de las reservas de divisas de esa institución, parecería ser otro más de los conflictos surgidos por causa de sus políticas populistas. Pero en este caso no es así.
Luce como que Kirchner quiere ahora apoderarse de las reservas del banco a fin de hacer pagos que mejoren el crédito externo del país, para poder renegociar los 20,000 millones de dólares en bonos que su esposo (que sigue dirigiendo desde atrás) dejó acumular durante su gobierno al incumplir con sus obligaciones. Y luce que quiere pagar para poder tomar más préstamos, endeudando más al país.
De ser así, el sector financiero hubiera respaldado a Redrado, pero sucede que las dos principales asociaciones de bancos han apoyado al gobierno.
El conflicto surge por el llamado Fondo del Bicentenario, creado en diciembre pasado para pagar compromisos externos en el 2010, usando 6,400 millones de dólares de las reservas, las cuales han aumentado a 48,000 millones desde los 8,000 que eran en el 2003.
Los bancos y, por supuesto, el FMI, respaldan ese Fondo, del que dicen reducirá el "riesgo país" y permitirá bajar la tasa de interés de los préstamos a los sectores productivos argentinos.
Redrado, que desde el 2004 estuvo en el cargo, apoyando todas las medidas de los Kirchner, tenía un plan diferente para hacer retornar los capitales salidos del país, el cual había sido dejado a un lado. Con el apoyo de los partidos opositores rehusó entregar los dólares y se negó a renunciar.
Destituido por un decreto "de urgencia", firmado por Kirchner y todos sus ministros, Redrado dijo que dejaría el cargo pero que no renunciaría, y apeló ante la justicia mediante un recurso de amparo, recibiendo un fallo favorable a su restitución.
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