En la economía siempre hay excepciones. En tiempos de prosperidad algunas empresas se quedan rezagadas y en épocas difíciles algunas salen gananciosas.
La recesión golpeó duramente a la industria automotriz durante el 2009. La mayoría de los fabricantes sufrieron bajas en sus ventas. Pero hubo unas pocas excepciones, siendo las más notables Hyundai y Subaru.
En el mercado estadounidense, las ventas de Hyundai aumentaron en un 8% en comparación con el 2008, en tanto que las de Kia, su marca de menor precio, subieron en un 10%.
Subaru obtuvo un mejor resultado todavía. Sus ventas crecieron en un 15%.
Estas cifras contrastan con las de los demás fabricantes, los cuales reportaron grandes caídas en sus ventas durante el 2009.
En conjunto, las ventas de todas las marcas producidas por General Motors cayeron en un 30%. Las de Chrysler bajaron en un 36%, pero las de Ford declinaron algo menos, 15%.
Los fabricantes japoneses, como grupo, fueron un poco menos lesionados que los estadounidenses, pero aún así experimentaron severas reducciones durante el año.
Toyota vio sus ventas caer en un 20%, al igual que Honda, mientras que las de Nissan se contrajeron en un 19%.
En general los compradores estadounidenses se alejaron de las yipetas y de los automóviles de mayor consumo de combustible. Prefirieron autos más pequeños, más baratos y de menor consumo. El precio más bajo parece haber sido un factor importante en el crecimiento de Hyundai, en tanto que las ventas de Subaru fueron beneficiadas por el menor tamaño y mayor eficiencia de sus vehículos.
Datos preliminares indican que el total de vehículos vendidos en los EE.UU. en el 2009 fue de 10.5 millones de unidades y se espera que en el 2010 suban en alrededor de un 10%.
Las ventas del 2009 en China se calculan en unos 12 millones de unidades, superando a los EE.UU. por primera vez en la historia.
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