Las comerciantes estadounidenses pasaron un gran susto. Las tormentas ocurridas en el este del país a mediados de mes amenazaron con desarticular las compras navideñas. Los datos hasta ahora indican que no fue así, pues las ventas de "último momento" compensaron la merma de los días anteriores.
Cifras preliminares señalan que las ventas al detalle entre el primero de noviembre y el 24 de diciembre, que es el concepto amplio de la temporada, aumentaron en un 3.6% en comparación con el mismo período del 2008. En ese año las ventas descendieron en un 2.3% respecto del 2007.
Parte del aumento corresponde a transacciones por internet, las cuales crecieron en un notable 15.5%. Estas ventas, aunque todavía representan algo menos del 10% del total del período, tienen grandes ventajas para los comercios, pues ocurren independientemente del clima, descongestionan las tiendas y permiten alcanzar a compradores fuera del radio habitual de acción de los locales.
Un elemento de preocupación han sido las ventas de tarjetas y órdenes de regalo, a las que nos referiremos en nuestra próxima columna, las cuales se han convertido en parte fundamental de los ingresos de fines de diciembre y del mes de enero del siguiente año.
Esto así en particular ahora, pues los comercios redujeron sus inventarios ante la incertidumbre de las ventas. Y mientras más bajos sean los inventarios, menor es el atractivo para los compradores de visitar las tiendas, lo que eleva la dependencia respecto de los regalos hechos en forma de dichas tarjetas y órdenes.
Los artículos en mayor demanda han sido electrónicos, incluyendo televisores de pantalla plana, juegos de computadora, cámaras de fotografía y teléfonos, que en conjunto aumentaron en un 6% comparado con el 2008.
Las ventas de ropa, en cambio, se mantuvieron al mismo nivel del 2008, es decir, un 19% por debajo del 2007.
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