| diariolibre.com 24 de diciembre del 2009 |
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Todos los fallecimientos son dolorosos, pero adquieren una connotación especial cuando ocurren durante las festividades navideñas. Lo que debería ser un tiempo de felicidad se transforma en tristeza. Mientras otros celebran, los deudos se reúnen para compartir su pena. Y en cada aniversario el recuerdo empañará la alegría de la temporada.
La pena es aún mayor si el evento sucede cuando no se le esperaba.
Los empleados de Saab están pasando por un momento así. Durante meses se daba como un hecho que el fabricante de autos deportivos Koenigsegg adquiriría la empresa. Sólo faltaba completar algunos detalles financieros. General Motors (GM), el propietario actual de Saab, mantendría parte de sus inversiones. El gobierno sueco proveería garantías para un préstamo del Banco Europeo de Inversiones. Y el fabricante automotriz chino BAIC supliría parte del capital como accionista minoritario.
Poco importaba que fuese extraño que Koenigsegg, una compañía con 45 empleados, que durante toda su existencia ha producido menos de 50 automóviles, 18 de ellos en el 2008, pudiese adquirir a Saab, empresa que en el 2008 fabricó 93,000 vehículos, con 3,400 trabajadores. El deseo de que todo salga bien suele nublar la percepción de la gravedad de los problemas.
La realidad se impuso súbitamente, cuando el 24 de noviembre Koenigsegg anunció su retiro de las negociaciones, al no poder completar la transacción. GM, ante ese hecho, decidió el 18 de diciembre cerrar la empresa en el 2010.
El personal de Saab no pierde la esperanza. La compañía holandesa de autos deportivos Spyker, fundada en 1999, presentó una oferta por Saab. Pero Spyker, con poco más de cien empleados, adolece de muchas de las debilidades de Koenigsegg.
BAIC, mientras tanto, compró a GM la tecnología y los derechos de algunos modelos de Saab, y fabricará, a partir del 2011, clones de Saab en China.
gvolmar@diariolibre.com
De Gustavo Volmar
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