La Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC), organismo que en los Estados Unidos asegura las cuentas de los depositantes en los bancos hasta 250,000 dólares, y se encarga de intervenir las entidades insolventes, espera tener mucho trabajo en el 2010.
Su presupuesto para ese año, revelado esta semana, contempla un sustancial aumento en sus gastos administrativos y en las sumas destinadas a disolver bancos intervenidos. De 2,600 millones de dólares en el 2009, el presupuesto subirá a 4,000 millones. De ese monto, 2,500 millones serán para las disoluciones, comparado con 1,300 millones en el 2009.
Planea además contratar a 1,600 empleados adicionales a los 7,053 que tiene hoy en día.
El FDIC tiene una lista confidencial de bancos débiles que podrían colapsar. A comienzos del 2009, unos 250 bancos estaban en ella, en tanto que actualmente están más de 550.
Durante el 2009 han colapsado 133 bancos, el mayor número desde la crisis de las asociaciones de ahorros y préstamos en el 1992. En el 2008, en cambio, sólo colapsaron 25 bancos y apenas tres en el 2007.
El organismo, dirigido por una republicana confirmada en su puesto por el presidente Obama, se opone a que haya bancos demasiado grandes para colapsar, los cuales el gobierno debe mantener a flote debido a las repercusiones que su caída podría tener.
Aunque dispone de una línea de crédito de 500,000 millones de la Tesorería, el FDIC quiere que su fondo de reserva, insuficiente para absorber las pérdidas de un banco grande, sea incrementado con aportes adicionales de las entidades de mayor tamaño. Esto forma parte del proyecto de reforma del sector financiero, al cual los bancos se oponen vigorosamente.
El fondo ha tenido que absorber pérdidas superiores a los 30,000 millones de dólares en el 2009, y se estima que éstas llegarán a los 100,000 millones durante los próximos cuatro años.
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De Gustavo Volmar