El éxito de China en los mercados internacionales ha lesionado a productores en muchos países. Se acusa al gobierno chino de subsidiar sus exportaciones y vender sus productos en el extranjero a precios más bajos que en su mercado interno.
A pesar de que durante la reciente visita de Obama a China ambas partes expresaron su interés en mantener el comercio libre de restricciones, la guerra comercial entre los dos países continúa intensificándose.
Por igual, se están acentuando las fricciones entre China y Europa por motivos comerciales.
Las reglas de la Organización Mundial de Comercio (OMC) permiten a sus miembros aplicar impuestos compensatorios selectivos, si se detecta que otros países están exportando a precios artificialmente bajos, por debajo del nivel que deberían tener según sus costos de producción.
También pueden hacerlo para compensar el efecto de subsidios gubernamentales.
En esa base, los EE.UU., la Unión Europea y otros países han aplicado tarifas especiales a productos chinos este año, y han presentado sus quejas a la OMC.
El gobierno estadounidense en septiembre impuso tarifas compensatorias a los neumáticos chinos y en octubre aplicó impuestos diferenciales a varios tipos de tuberías de acero chinas.
Como respuesta a esas medidas, el ministerio de comercio de China anunció ayer que aplicará tarifas provisionales de importación a algunas clases de acero procedentes de Estados Unidos y Rusia.
Para los productos estadounidenses habrá dos tarifas especiales, una para compensar subsidios y otra para compensar precios. A los productos rusos aplicará sólo una, para los precios.
Otras tarifas especiales podrían venir en camino, pues en octubre el ministerio de comercio informó que fibras de nylon procedentes de la Unión Europea, EE.UU., Rusia y Taiwán estaban siendo vendidas en China a precios por debajo de su costo de producción.
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