| hoy.com.do 02 de diciembre del 2009 |
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Durante siglos se practicó la piratería marítima como una forma de robo, para apoderarse de la carga de los buques asaltados.
Ahora se practica como una forma de secuestro, para lograr el pago de un rescate.
Los piratas operan desde Somalia, en la costa este de África, aprovechando que 20% del tonelaje marítimo mundial pasa a través del Golfo de Adén, hacia y desde el Mar Rojo y el Canal de Suez.
La última víctima hace tres días fue un barco-tanque griego que llevaba petróleo crudo desde Arabia Saudita a Nueva Orleans.
El buque y su tripulación de 28 personas se unen a los doce barcos y unos 200 tripulantes cautivos en estos momentos.
El monto del rescate, que hasta ahora ha oscilado entre dos y cuatro millones de dólares, se negocia con los dueños del barco y de la carga, proceso que puede tomar entre uno y dos meses.
Los rescates no se pagan mediante cheques o transferencias bancarias.
El dinero en efectivo, usualmente dólares en billetes de cincuenta y cien, se suele lanzar en sacos desde helicópteros o avionetas, o se coloca en botes, envueltos en paquetes impermeables, para ser recogidos por los secuestradores.
La autenticidad de los billetes se verifica con equipos similares a los que los bancos usan.
Las ganancias se emplean para comprar todo tipo de bienes, incluyendo armas, combustible, botes, yipetas y alimentos, mediante mecanismos comerciales que involucran suplidores en otros países de la región.
Los pueblos desde donde los piratas operan tienen ahora electricidad, transporte y otras comodidades de las que carecían.
Ya se han creado fondos locales de inversión, a los que las personas del lugar aportan dinero para financiar las operaciones de los piratas, a cambio de una participación en el rescate.
Los piratas son confiables en sus tratos. Siempre devuelven el barco, la carga y la tripulación cuando el rescate es pagado.
gvolmar@diariolibre.com
De Gustavo Volmar
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