| diariolibre.com 26 de noviembre del 2009 |
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Los datos estadísticos lo demuestran claramente. Los países con mayor nivel de vida son también los que tienen un más alto uso de energía por persona.
Es un asunto tecnológico, pues la vida moderna está asociada con el consumo de energía. Y el uso de energía implica contaminación.
El 7 de diciembre comenzará en Dinamarca la conferencia de las Naciones Unidas sobre cambio climático, a la cual ya han confirmado su asistencia sesenta jefes de estado.
Se tratarán allí las emisiones de gases contaminantes que están elevando la temperatura, provocando deshielos, inundaciones, alteraciones agrícolas y variaciones en los fenómenos atmosféricos.
Lamentablemente, en las discusiones prevalece la retórica, las declaraciones hipócritas y los compromisos cosméticos. El punto principal se pasa por alto.
Sencillamente, el desarrollo de Europa, Norteamérica, Japón y Australia fue posible porque el resto del mundo permaneció atrasado. Ahora que los demás países, desde Brasil y México hasta la India y China, están aumentando su ingreso per cápita, el consumo de energía no es compatible con la estabilidad ambiental del planeta.
Y eso que todavía África no ha empezado a desarrollarse.
El asunto se complica más aún, pues el crecimiento demográfico es mayor en las regiones más pobres, lo que significa que la demanda potencial insatisfecha de energía sigue aumentando.
Los países avanzados pueden pactar reducir su contaminación, pero lo que ellos disminuyan será compensado por los demás países si su crecimiento continúa.
El tema, puesto de esta forma, no es popular ni diplomático, pues significa reconocer que con la tecnología actual no es posible evitar el cambio climático si los países pobres se desarrollan a imagen y semejanza de los países ricos. Se requieren variaciones en el estilo de vida y en el aumento de la población que no es agradable discutir.
gvolmar@diariolibre.com
De Gustavo Volmar
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