| listindiario.com 20 de noviembre del 2009 |
Santo Domingo.- Los países que buscan el desarrollo, como República Dominicana, tienen en la industria de la construcción uno de sus principales motores. El crecimiento económico va de la mano con la creación de infraestructura, y esa infraestructura, en gran media, se levanta con la solidez del cemento.
La demanda de este producto, sin embargo, se ha visto seriamente afectada por la crisis económica mundial, pasando de 15 mil toneladas diarias, en abril del 2008, a 10 mil toneladas, en septiembre pasado.
Esta importante caída no significa que el cemento haya dejado de dinamizar grandes recursos dentro del aparato productivo nacional.
Según sus estadísticas, las empresas Cemex, Cementos Cibao, Domicen, Cementos Colón, Cementos Andino y Cemento Santo Domingo han generado inversiones por encima de los US$1,000 millones y mantienen más de 35,000 empleos, 15,000 directos y 20,000 directos. Además, sus operaciones aportan anualmente alrededor de US$100 millones al fisco.
En los últimos diez años la construcción mantuvo una representación promedio del 5.1% del Producto Interno Bruto nacional. De este porcentaje el 10% le corresponde a las cementeras. La solidez que este negocio mantiene a pesar de los embates de la crisis permite que los dominicanos y los inversionistas extranjeros paguen US$6.80 por cada saco de cemento adquirido, cuando el precio promedio de la región es de US$8.30.
La diferencia es de 19.60% a favor de los compradores locales. Después analizar la situación actual de la industria del cemento en República Dominicana, durante un encuentro con la directiva del Colegio Dominicano de Ingenieros y Agrimensores (Codia), un equipo de especialistas de Cemex pronosticó que para el 2010 los subsectores de la construcción experimentarán notables mejorías.
Piensan que la inyección de fondos a los sectores productivos aumentará la demanda de infraestructuras, tanto en el sector público como en el privado. La posible materialización de la segunda línea del Metro de Santo Domingo puede ser tomada como ejemplo de estas aspiraciones, lo mismo que la designación de los recursos del Fondo para planes gubernamentales de vivienda e hidroeléctrica.
Esta semana la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) previó que en el 2010 la economía de Estados Unidos crecerá 2,5%, y en el 2011 2,8%. Los países de Europa y Asia mantendrán parecidas tendencias. Esta mejoría, esperan los empresarios, deberá traducirse en inversiones inmobiliarias en suelo dominicano y, por lo tanto, en dinámica del mercado cementero.
El entorno
La instalación de una cementera, como todo proyecto minero-industrial, impacta al medio ambiente. El geólogo Osiris De León explica que su funcionamiento debe ser vigilado de cerca por las autoridades para evitar que los niveles de contaminación atenten contra los ecosistemas y los seres humanos.
Dice que entre el 70 y el 75% de la materia prima utilizada en la fabricación de cemento es piedra caliza, la cual se calcina a más de 900 grados centígrados. En este proceso, antes de pasar a la trituración, el 40% de la roca se desprende en forma de dióxido de carbono y es liberado directamente a la atmosfera.
Este gas es el principal agente del efecto invernadero que está causando el alarmante fenómeno del calentamiento global.
“Por cada 10 toneladas de piedra caliza que calcina una planta de cemento está emitiendo al aire 4 toneladas de dióxido de carbono”, refiere De León para ilustrar sus explicaciones.
Las seis plantas que operan en el país tienen capacidad para producir 6 millones de toneladas de cemento por año. La contaminación del suelo y de fuentes acuíferas es otro riesgo de la explotación indebida de la piedra caliza.
Para reducir los impactos ambientales, el geólogo propone que las autoridades de la secretaría de Medio Ambiente aseguren que todas las canteras sean manejadas con el criterio de sostenibilidad ambiental, utilizando para estos fines un equipo de ingenieros geólogos y mineros.
Para la reducción de las emisiones de dióxido de carbono, considera, las cementeras tienen que instalar precipitadores electrostático, “a fin de evitar que el polvillo salga al aire”.
LO QUE DICEN LOS EXPERTOS DEL TEMA
De acuerdo a los especialistas de Cemex dominicana, el cemento es el resultado de un importante proceso industrial. Primero, se realiza la extracción de la materia prima (roca caliza, arcilla y correctores), en minas debidamente acondicionadas.
Este material se lleva a trituración y molienda hasta quedar como una fina harina. En el proceso de cocción “la harina cruda” pasa a un horno rotatorio de aproximadamente 70 metros de largo x 5 metros de diámetro, donde se alcanzan temperaturas de hasta 1,600 grados centígrados, produciéndose la reacción química y el producto intermedio llamado clinker.
En la etapa de molienda el clinker es molido finamente junto a yeso y otros agregados.
Finalmente llega en forma de cemento al despacho para termina el proceso y ser enfundado o vendido a granel.
Los especialistas de Cemex explican que la industria del cemento requiere altos niveles de inversión, equipos y tecnología anvanzados, constante mantenimiento e importantes equipos de control ambiental. El hecho de que las canteras estén el aire libre provoca altos niveles de contaminación si no se toman las medidas adecuadas.
Las cementeras trabajan 24 horas al día, durante los 365 días del año, porque necesitan altos niveles de productividad para poder sostenerse.
La producción nacional de cemento está a cargo de seis empresas, con la siguiente capacidad de producción en toneladas. Cemex (2,400,000), Cementos Cibao (1,000,000) , Domicen (1000,000), Cementos Colón (500,000), Cementos Andino (700,000) y Cemento Santo Domingo (400,000).
Este año la demanda del producto terminará, según estimaciones, en 2,800,000, lo que indica que la capacidad instalada es más que suficiente. La crisis económica mundial ha afectado la demanda del producto
|