| diariolibre.com 30 de octubre del 2009 |
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Aunque se anticipaba que la recesión en los EE.UU. ya había terminado, luego de cuatro trimestres de crecimiento negativo, las cifras presentadas ayer por el Departamento de Comercio fueron mejores que lo que se esperaba. En lugar del 3.3% estimado, el crecimiento anualizado fue del 3.5%.
¿Por qué, entonces, no están todos celebrando?
El presidente Obama reaccionó con cautela, diciendo que falta mucho camino por recorrer.
La bolsa de valores subió al conocerse la información, pero moderó su avance posteriormente.
El desempleo sigue cercano al 10% y puede continuar aumentando.
El problema es que el paciente (la economía) ha recibido una dosis tan alta de medicina (el programa de estímulo) que no se sabe lo que va a pasar cuando el tratamiento concluya o sea disminuido.
Si el crecimiento se hubiera debido a sectores poco beneficiados por el programa, probablemente hubiera una mayor confianza en que la recuperación es permanente.
Pero ocurre que dos de los sectores más dinámicos, vehículos y casas, están entre los más estimulados.
Las ventas de vehículos de motor crecieron debido a que el gobierno otorgó un crédito fiscal a quienes cambiaran sus vehículos por modelos con mejor rendimiento en su uso de combustible, mecanismo que concluyó en agosto pasado. Si se excluyen los vehículos, el crecimiento se reduce a un 1.9%.
Las ventas de viviendas, por otra parte, fueron estimuladas por un crédito fiscal de ocho mil dólares para quienes adquirieran su primera casa (cuya extensión aún no se ha aprobado), por cientos de miles de millones en compra de valores basados en hipotecas (lo que concluirá en marzo próximo), y por muchos miles de millones más suplidos a las entidades financieras que sostienen el mercado hipotecario (cuyo futuro el gobierno se comprometió a resolver para principios del 2010).
Hay alegría, pero mezclada con mucha aprensión.
gvolmar@diariolibre.com
De Gustavo Volmar
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