En ocasiones sucede que un incidente, aunque sea poco importante, hace recordar que la globalización no es irreversible. Depende de la estabilidad monetaria.
Ayer se anunció que McDonald's, símbolo de la globalización y de la influencia cultural estadounidense, se retira de Islandia. El primer McDonald's allí abrió en 1993 y tres establecimientos operaban actualmente en la capital del país, un número similar al que hay en la ciudad de Santo Domingo.
La compañía que tenía la franquicia desde el 2004 decidió dejarla porque la devaluación de la corona, la moneda islandesa, ha elevado sus costos y le impide competir eficazmente.
La corona colapsó en el 2008 debido a la caída de los principales bancos del país, que se dedicaban a recibir fondos de inversionistas europeos para colocarlos en instrumentos financieros, los cuales perdieron valor por la crisis económica. El gobierno intervino los bancos, que habían acumulado deudas por un monto equivalente a diez veces el PIB de Islandia.
El FMI le dio un préstamo de emergencia de 2,100 millones de dólares como parte de un paquete de 10,000 millones, y el banco central impuso restricciones a la salida de capitales para evitar una mayor devaluación monetaria.
A pesar de eso, la corona ha perdido cerca de un 60% de su valor frente al euro, encareciendo las importaciones, entre las que estaban los ingredientes para los McDonald's, que por el convenio de franquicia tenían que ser adquiridos en Alemania, sin que pudieran usarse materiales locales. A la caída de la corona se añadió el efecto de altos impuestos de importación.
McDonald's declaró que no intentará buscar un nuevo socio, pero la empresa que tenía la franquicia no va a declararse en quiebra. Planea continuar operando con el nombre "Metro", pero usando ingredientes locales, y confía no tener que despedir a sus noventa empleados.
gvolmar@diariolibre.com
De Diario Libre