Las compañías fabricantes de medicamentos y las empresas productoras de programas para computadoras difieren en muchos aspectos, pero tienen una característica común, pues ambas dependen del continuo desarrollo de nuevos productos.
En el caso de las compañías farmacéuticas esto sucede ya que las patentes sobre medicamentos expiran y a partir de ese momento cualquiera puede producirlos.
Y ocurre en cuanto a las empresas productoras de programas por causa de los avances técnicos y la presión de los competidores.
Microsoft, tan exitosa que hace menos de diez años estuvo a punto de ser dividida por orden judicial por ser prácticamente un monopolio, ha tenido varios fracasos recientemente, incluyendo su portal buscador de internet, que no pudo competir con Google y tuvo que ser sustituido por uno nuevo, Bing, en junio de este año.
Más grave aún, su sistema operativo para computadoras, fuente original de su crecimiento, fracasó con Windows Vista, rechazado por los usuarios por su lentitud, fragilidad y complejidad, lo que dio oportunidad para que su competidor Apple aumentara su pequeña cuota del mercado.
Ayer Microsoft lanzó Windows 7, su nuevo sistema operativo, luego de un proceso de prueba durante el cual recibió los comentarios de miles de usuarios potenciales para evitar lo sucedido con Windows Vista.
El éxito de este producto es muy importante para Microsoft, que deriva de Windows una cuarta parte de sus ganancias.
No es que Microsoft esté en peligro de ser desplazada por Apple, pues su dominio del mercado, incluyendo la RD, es incuestionable.
En los EE.UU., Apple sólo tiene un 8% del mercado de computadoras para el hogar, mientras que a nivel mundial su participación apenas sobrepasa el 4%.
Tomando en cuenta la recuperación económica, Microsoft anticipa que las ventas de Windows crecerán un 9% en el 2010, llegando a 16,300 millones de dólares.
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