Aunque se requiere la aprobación de la Junta Directiva del FMI, el acuerdo stand-by con la RD parece ser ya un hecho, luego de que las autoridades dominicanas presentaran una "Carta de Intención" cuyo contenido había sido discutido en septiembre con una misión técnica del Fondo que vino al país.
El punto fundamental de esa carta es el compromiso del gobierno de cerrar el año 2009 con un déficit fiscal "primario", que excluye los gastos financieros, de un 0.8% del PIB, reducirlo a cero en el 2010 y transformarlo en un superávit del 2% para el 2012.
Los gastos financieros se excluyen porque lo que menos desea el Fondo es que los países dejen de pagar sus deudas, como hizo Argentina en el 2005.
Lograr un superávit primario es necesario precisamente para poder pagar los intereses de la deuda.
Del nivel del superávit dependerá también el que la deuda suba o baje en los próximos años.
Como el déficit se mide como un porcentaje del PIB, es evidente que será tanto más fácil para el gobierno cumplir el compromiso que ha contraído, cuanto más rápido crezca la economía.
Pero dado que la economía está prácticamente estancada, para poder reducir el déficit será necesario disminuir los gastos y aumentar las recaudaciones.
El Gobierno ha dicho que no intenta establecer "nuevos" impuestos, pero eso no implica que no pueda eliminar exenciones a los impuestos existentes.
De ahí que el anuncio del FMI hable de racionalizarlas y reducirlas drásticamente, lo cual puede involucrar la ampliación del ITBIS y la supresión de exenciones a combustibles y de incentivos vía el impuesto sobre la renta.
Y en cuanto a los subsidios, el sector eléctrico sigue siendo el centro de la atención del FMI.
Muchos sectores reclamaron y aplaudieron un acuerdo con el FMI.
Ahora cada sector tratará de que el ajuste fiscal no le afecte, sino que sean otros quienes lo sufran.
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De Gustavo Volmar