| diariolibre.com 5 de octubre del 2009 |
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Diagnosticar una enfermedad tiene como propósito decidir el tratamiento que se va a aplicar. Si el diagnóstico es tardío, pierde su razón de ser y sólo sirve como dato para elaborar reportes estadísticos.
También hay que establecer con certeza cuándo el paciente se ha recuperado, para concluir el tratamiento o cambiarlo por otro.
Con la recesión económica no sucede así. Cuando en diciembre del 2008 el Buró Nacional de Investigaciones Económicas de los EE.UU. declaró que ese país estaba en recesión, señaló que ésta había comenzado en diciembre del 2007. ¡Desde hace un año!
Ahora el FMI declara que la economía mundial se está recuperando, lo que parecería indicar el fin de la recesión. Al día siguiente del anuncio, sin embargo, el Departamento de Trabajo de los EE.UU. reveló que la tasa de desempleo en la economía estadounidense llegó a cerca del 10% en septiembre, nivel no alcanzado desde junio del 1983.
Para declarar el final de la recesión, la economía mundial debe crecer durante por lo menos un trimestre.
El optimismo del FMI se basa en el crecimiento de China y otros países del Asia, pero añadió que en otras regiones, especialmente Europa, la recuperación será más lenta, debido a que son economías "menos flexibles".
El anuncio de la recuperación no parece servir para cambiar el tratamiento. De hecho, el FMI se apresuró a decir que los programas de estímulo gubernamental deben mantenerse inalterados, debido a que el desempleo está aumentando y a que el sector financiero sigue lesionado.
El FMI anticipa que la economía mundial crecerá a partir del 2010, pero que el ritmo de crecimiento será más lento que antes de la crisis. Advirtió también que existe aún el peligro de que las economías desciendan nuevamente, si los gobiernos comienzan desde ya a reducir los estímulos fiscales y el suministro de fondos al sistema bancario.
gvolmar@diariolibre.com
De Gustavo Volmar
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