El anuncio del proyecto turístico Tropicalia cerca de Miches es motivo de esperanza para esa comunidad, pues se habla de invertir dos mil millones de dólares y crear tres mil empleos en una zona con un elevado nivel de pobreza, que no ha participado significativamente en las actividades turísticas desarrolladas en otras áreas de la región este.
Los destinos turísticos pueden constituir una fuente permanente de empleo y riqueza para las localidades donde se ubican, de ingresos fiscales para los municipios y el gobierno central, y de divisas para mejorar la balanza de pagos y fortalecer la moneda nacional.
El requisito para que eso suceda es que se preserve el atractivo natural de la zona.
La experiencia indica que si se permite que el medio ambiente se contamine y degrade, que prolifere la criminalidad, y que los servicios públicos no respondan a la mayor demanda, se dañará la imagen del área, las instalaciones físicas se deteriorarán y se degradará el nivel y composición de los turistas que visitan la zona.
Es por eso que llama la atención la promesa de los promotores de que desarrollarán el proyecto con un sentido de responsabilidad social y de respeto del medio ambiente, que es muy frágil en esa zona del país.
Es importante que también se respeten los derechos de propiedad y los contratos vigentes.
Debido a su permanencia potencial, los proyectos turísticos son superiores a los mineros, que explotan recursos no renovables y suelen dejar daños ambientales.
Por supuesto, el turismo no es sustituto de otros sectores, como la agricultura y la industria, que son los que pueden crear una mayor cantidad de empleos.
Dado que en el país se han anunciado grandes inversiones de diversa índole que nunca se han materializado, es natural que exista un cierto escepticismo cada vez que se hace otro anuncio.
Esperemos que esta vez el proyecto se lleve a cabo.
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