Por muchos años las comunicaciones telefónicas fueron consideradas como un "monopolio natural", en que era normal que existiera una sola empresa proveedora. Se entendía que las grandes inversiones requeridas para lograr avances técnicos e instalar centrales y redes, hacían prácticamente imposible que varias compañías compitieran en un mismo mercado.
Un caso notable fue el de la compañía American Telephone and Telegraph (AT&T), que controlaba la telefonía en los EE.UU. AT&T no sólo dominaba el mercado sino que era dueña, mediante sus subsidiarias locales, de los propios aparatos telefónicos, los cuales eran fabricados por Western Electric, empresa de la que también era propietaria.
Los usuarios tenían que arrendar los aparatos y terminaban pagando muchas veces su valor, sin llegar a poseerlos.
El monopolio de AT&T fue desmontado gradualmente, comenzando en 1968 cuando los reguladores permitieron el uso de otros aparatos, y culminando en 1982 con la división de la compañía en siete partes.
En la RD el monopolio que tenía la Compañía Dominicana de Teléfonos empezó a romperse cuando Tricom pudo introducirse en el mercado, luego de una ardua y prolongada lucha. Otras empresas se añadieron posteriormente, pero aunque el sector no es ya monopólico, es ahora un "oligopolio", constituido por unas pocas compañías.
A fin de proteger su parte del mercado, las empresas que operan en un oligopolio crean barreras a los usuarios para mantenerlos atados como clientes. Una de esas barreras se da si los usuarios pierden su número de teléfono al cambiar de proveedor.
El DR-CAFTA requiere que sus miembros apliquen la "portabilidad numérica", que entró en vigor ayer en la RD. No es sorprendente que tuvo que aplicarse por imposición de Indotel, luego de que venciera el plazo, en el 2007, para que las empresas se pusieran de acuerdo entre ellas mismas.
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