Integración centroamericana
Centroamérica ha logrado los mayores avances en cuanto a integración económica en toda América Latina. Excluimos las islas agrupadas en el Mercado Común del Caribe (CARICOM), por no tratarse de países propiamente latinoamericanos.
La Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC), constituida en 1960, buscaba que para 1972 hubiera libre comercio entre sus doce países miembros, lo que se pospuso para 1980, año en que la ALALC dejó de existir.
Divergencias en la ALALC hicieron surgir el Pacto Andino en 1969, compuesto por Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú, del cual se separó Chile en 1976 por razones políticas, quedando la llamada Comunidad Andina de cuatro países, de la que se retiró Venezuela en el 2006 por oponerse a los tratados de libre comercio de Perú y Colombia con los Estados Unidos.
La ALALC fue sustituida en 1980 por la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), de carácter difuso, que sirve principalmente como marco para otros acuerdos.
El Mercosur, fundado en 1991 por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay ha tenido mayor éxito en liberar el comercio entre sus miembros. También han surgido otros esquemas, como el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y su adversaria, la Alternativa Bolivariana para América Latina (ALBA).
Ninguno de ellos ha llegado tan lejos como América Central, que en 1960 creó el Mercado Común Centroamericano (MCCA) y en 1991 el Sistema de Integración Centroamericana (SICA), del cual la RD es miembro asociado.
El proceso de integración en América Central ha pasado por muchas vicisitudes, incluyendo revoluciones, golpes de estado y hasta una guerra entre dos de sus miembros. Otro golpe de estado, ahora en Honduras, ensombrece su funcionamiento. A juzgar por todos los escollos superados en el pasado, hay que confiar que este nuevo obstáculo será sólo un percance temporal.
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