Reversión de políticas
Las tasas de interés de referencia en los países desarrollados fueron reducidas a niveles muy bajos, casi cero en los Estados Unidos y 1% en la zona europea del euro.
A diferencia de lo que sucedió en otras recesiones, esas bajas tasas han sido combinadas con fuertes déficits fiscales y la puesta en circulación de grandes sumas de dinero por parte de los bancos centrales, especialmente en los EE.UU.
Se cuestiona ahora la capacidad de las autoridades para revertir esas medidas y la rapidez con que pueden hacerlo, a medida que las economías se recuperen, pues la reversión no sólo tendrá que abarcar la tasa de interés, sino también disminuir los medios de pago y poner en orden las finanzas públicas, lo cual es más complicado. La experiencia indica que es más difícil retirar dinero circulante que ponerlo a circular y que es mucho más traumático corregir un déficit fiscal que incurrir en él.
La inquietud surge por la posibilidad de inflación. Ya los precios del petróleo y otros productos básicos exhiben una tendencia alcista. Y aunque la recesión sigue vigente y será más intensa este año que lo que se había estimado, se observan señales incipientes de recuperación, como un menor crecimiento del desempleo, menores caídas en los valores de las propiedades inmobiliarias y una leve expansión de los créditos bancarios.
En la RD preocupa el déficit fiscal y la incidencia del costo de la creciente deuda pública sobre las finanzas del Estado. Pero aunque el Banco Central ha bajado las tasas de interés, no se ha involucrado en otorgar directamente fondos a empresas o instituciones no bancarias, por lo que mantiene alta su capacidad de modificar sus políticas.
Por supuesto, no sólo es importante la capacidad sino también la disposición de revertir cuando haya que hacerlo. En su actuación el banco central ha logrado hasta ahora combinar ambas cosas.
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De Gustavo Volmar