Una señal más de lo mucho que ha variado la economía mundial es el propósito del Fondo Monetario Internacional (FMI) de vender bonos para fortalecer sus disponibilidades de recursos.
Hasta ahora el FMI ha dependido de los aportes de capital provenientes de los 185 países miembros. A cada país se le asigna una "cuota", revisable cada cinco años, que guarda relación con su riqueza y con el tamaño de su economía.
Una cuarta parte de la cuota se paga en monedas "convertibles" (dólares, euros, yenes o libras esterlinas) y el resto en su propia moneda.
El FMI también recibe contribuciones para programas especiales a favor de los países más pobres y es propietario de unos 100 millones de onzas de oro.
Aparte de los recursos de capital, el FMI puede recibir préstamos de sus miembros. En febrero del 2009, por ejemplo, el FMI firmó un acuerdo con Japón para tomarle prestado hasta 100 mil millones de dólares. Pero hasta ahora no ha vendido valores.
Dadas las limitaciones presupuestales que los países desarrollados tienen actualmente, el FMI se propone vender valores a otros países, en particular al llamado grupo BRIC, compuesto por Brasil, Rusia, India y China. Entre ellos podrían adquirir bonos por 140 mil millones de dólares.
Otros países, como México, han expresado que podrían también hacer inversiones.
Los bonos pagarán intereses similares a los de los títulos de la Tesorería estadounidense y estarán expresados en "derechos especiales de giro".
Con estas inversiones vendrán cambios en la forma en que el FMI ha sido dirigido, reduciéndose el predominio de las naciones desarrolladas.
En cierto modo esos nuevos valores serán una especie de bonos soberanos del FMI. En ese sentido alguien en la RD podría decir, pasando por alto las grandes diferencias entre ambos casos, que si el FMI los emite para "blindarse", ¿por qué no hacerlo nosotros también?
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