| diariolibre.com.do 04 de Junio del 2009 |
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En busca de apoyo
La visita del secretario del Tesoro de los Estados Unidos (EE.UU.) a China la semana pasada hubiera sido inconcebible hace diez años. Inconcebible no por el hecho en sí de la visita, sino por su propósito.
En el pasado las visitas de funcionarios estadounidenses del área económica por lo regular buscaban trazar pautas a las autoridades de los países visitados. Se trataban asuntos tales como facilidades a inversionistas de EE.UU. para lograr concesiones y contratos. O soluciones de conflictos que afectaban a empresas estadounidenses. O quizás medidas encaminadas a "poner en orden" las finanzas de esas naciones. O se discutían ayudas, en forma de donaciones y préstamos, condicionadas a ciertas actuaciones.
En esta ocasión, en cambio, el secretario del Tesoro viajó a China para explicar cómo los Estados Unidos intentan poner su casa en orden. No se conversó ahora respecto de la economía del país visitado, que es el mayor acreedor de los EE.UU., sino en torno al inmenso déficit fiscal estadounidense y su efecto sobre el valor de las inversiones chinas de más de un millón de millones de dólares.
Para financiar su programa de gastos, el gobierno estadounidense tendrá que vender en los próximos meses cientos de miles de millones de dólares en títulos de deuda. Si son adquiridos por inversionistas de los propios EE.UU., retirando fondos de los bancos, o vendiendo acciones o bonos de empresas, el estímulo del mayor gasto público sería parcialmente compensado por menores disponibilidades de fondos para el gasto privado.
Conviene a los EE.UU., por lo tanto, que sean inversionistas extranjeros quienes compren los títulos. El objetivo es que China mantenga su confianza en el dólar y continúe invirtiendo de la forma en que lo ha venido haciendo y, al mismo tiempo, persuadirla a que aumente sus importaciones para así favorecer a los exportadores estadounidenses.
gvolmar@diariolibre.com
De Gustavo Volmar
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