La recesión económica ha afectado ambos lados de las transacciones internacionales de la RD.
Disminuyó sus ingresos por exportaciones, debido a la menor demanda externa, pero redujo además sus importaciones como resultado de una menor demanda interna.
La recesión no sólo ha afectado los volúmenes de los productos comerciados, sino también sus precios.
Para la RD sería muy perjudicial que los precios de los bienes que importamos comenzaran a subir antes de que se reactiven nuestros ingresos por turismo y remesas, y de que aumenten los precios de los productos que exportamos.
Hay indicios de que esto podría estar sucediendo. El petróleo está subiendo de precio y se proyectan incrementos en el trigo, la soya y el maíz.
La gripe porcina de México benefició el turismo hacia la RD, pero esta bonanza inesperada puede revertirse ya que ahora, con renuencia, se reconoce su presencia en el país.
Por lo menos, sin embargo, se vislumbra que el café, uno de los renglones tradicionales de exportación del país (aunque su importancia no es hoy lo que antes fue), subirá de precio.
De hecho, ya ha subido cerca de un 20% y podría retornar al nivel que tuvo a principios del 2008, su más alto desde 1997. Son, por supuesto, precios promedio, pues cada tipo de café tiene un precio diferente.
La causa del alza no es una mayor demanda. Al igual que el trigo, la soya y el maíz, se debe a problemas de oferta.
En los tres mayores productores de café, Brasil, Vietnam y Colombia, se anticipan bajas, sobre todo en los dos últimos.
En Colombia se estima una baja de 5.1% este año, mientras en Vietnam se espera una merma de 6.3% en la cosecha 2009-10. Aunque esas caídas puedan no parecer muy grandes, ejercen un efecto porcentual mayor sobre los precios.
Esperemos que si el precio del café se comporta como se anticipa, la RD esté en condiciones de aprovecharlo.
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