Quiebra anunciada
La declaración de bancarrota de la General Motors (GM) no fue una sorpresa para nadie. Lo sorprendente hubiera sido que no sucediera. La empresa, con activos por 82 mil millones de dólares y deudas por 173 mil millones, era muy difícil de salvar.
Todo evento que provoca desempleo y reduce la actividad económica en los Estados Unidos, nuestro principal mercado de exportación, tiene un efecto negativo sobre nuestra economía.
Pero el efecto directo de la quiebra sobre la RD se concentra en el sector de importación de vehículos y repuestos, y sobre los propietarios de vehículos de GM, por las consecuencias que ella tiene en cuanto a las ventas y a la continuidad de los tipos de vehículos producidos y del suministro de repuestos.
La quiebra de GM puede hacer que prosiga el proceso de eliminación de marcas y modelos que se había estado llevando a cabo.
Marcas como Saab, Opel, Vauxhall y Hummer están siendo vendidas. Aún las que ya tienen un comprador aparente, como Opel y Vauxhall, no tienen en modo alguno su supervivencia garantizada.
Por igual, modelos específicos dentro de las marcas que subsistan pueden ser descontinuados si se consideran ser no rentables.
Los cambios tecnológicos que forman el núcleo del programa del gobierno estadounidense para relanzar la compañía transformarán probablemente el diseño y estructura de los nuevos vehículos de GM.
Ese rompimiento con el pasado, alentado y promovido por las autoridades, puede provocar la obsolescencia prematura y acelerar la depreciación de los vehículos existentes, ya afectados en su valor de reventa por la incertidumbre respecto de la disponibilidad de piezas.
Lógicamente, si hay dominicanos que hayan invertido en GM, también serán afectados por la quiebra, especialmente quienes hayan comprado bonos de la empresa, pues las pérdidas de los accionistas ya se registraron en meses anteriores.
gvolmar@diariolibre.com