| Diario Libre 13 de abril del 2009 |
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El secuestro de barcos por parte de piratas ubicados en Somalia, país sin un gobierno efectivo, está causando una creciente inquietud internacional. Hay, sin embargo, otras formas de piratería económicamente más importantes.
Los derechos derivados de patentes o relacionados con la propiedad intelectual están entre los más afectados, especialmente en cuanto a productos farmacéuticos, música, libros, películas de cine y programas de computadora. Son comunes también las falsificaciones de repuestos, joyas, artículos electrónicos y prendas de vestir.
Los países desarrollados culpan a los subdesarrollados, pero históricamente ellos han sido los principales infractores. Basta recordar el secuestro de personas para convertirlas en esclavos, o el saqueo de tesoros arqueológicos, como los de Egipto, Perú y México. La depredación se extiende a una amplia gama de objetos, desde fósiles de especies extintas a restos de buques naufragados. Y ni hablar de la extracción de minerales y piedras preciosas y la contaminación ambiental.
Un caso más sutil consiste en la explotación de plantas y animales de países subdesarrollados para la confección de nuevos productos. La Convención sobre Diversidad Biológica, reunida en Río de Janeiro en 1992, estableció la soberanía de las naciones sobre sus recursos genéticos y declaró que tienen derecho a participar de los beneficios derivados de su uso.
Durante años, sin embargo, empresas ubicadas en países avanzados han estado desarrollando medicinas, cosméticos y variedades de cultivos basados en los recursos forestales y marinos de países pobres sin pagarles nada a cambio. Más bien, estos países tienen luego que importar esos productos a un alto costo.
La piratería ocurre por diferentes vías y son muchos los responsables. Es necesario luchar contra ella, pero deben combatirse todas sus manifestaciones.
gvolmar@diariolibre.com
De Gustavo Volmar
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