| Diario Libre 2 de abril del 2009 |
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FMI y la dependencia de EE.UU.
El punto principal en la agenda de la reunión del G-20 esta semana es la lucha contra la recesión económica. Pero en el trasfondo está la percepción de algunos países de que debe reformarse el sistema monetario internacional.
Saben que por algún tiempo más, el dólar seguirá siendo la moneda mundial de reserva y la economía de los EE.UU. la más importante. Lo que buscan es reducir la dependencia que hoy existe respecto de las decisiones y actuaciones del gobierno estadounidense, cuyo paquete de estímulo consideran que se basa en la presunción de que los inversionistas extranjeros seguirán comprando los valores del gobierno federal.
Ven con especial preocupación las emisiones monetarias de la Reserva Federal y su actuación como prestamista directo a empresas no financieras. Y ven en el fortalecimiento de los recursos y poderes del Fondo Monetario Internacional (FMI) un medio de lograr disminuir esa dependencia.
Creado al término de la Segunda Guerra Mundial para mantener el orden en el sistema financiero internacional, el FMI se convirtió en supervisor, censor y corrector de las "malas políticas" aplicadas por los gobiernos de los países subdesarrollados de América Latina, África y Asia, que por su debilidad económica necesitaban de sus préstamos y estaban obligados, por lo tanto, a ser "receptivos" a sus recomendaciones.
Los gobiernos de Europa Occidental y Estados Unidos, que eran los principales contribuyentes al capital del FMI, hacían poco caso a las sugerencias que éste les hacía en sus reportes periódicos.
Entre ellos se repartieron el control de los dos principales organismos financieros internacionales.
A EE.UU. le tocó designar al Presidente del Banco Mundial y a Europa nombrar al Director del FMI. Ese "arreglo" peligra ahora que hay nuevas potencias económicas y el liderazgo de EE.UU. se ha puesto en duda.
gvolmar@diariolibre.com
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