| Listin Diario 16 de febrero del 2009 |
SANTO DOMINGO.- Las exigencias de parte del Estado y de los empresarios de la construcción y de ferreterías para que los productores de cemento bajen el precio para los consumidores tienen serias limitaciones cuando se mira hacia el mercado internacional para comprobar que el precio local de ese producto está en niveles de competencia. En ciudades como Barbados, Florida, Brasil, Panamá, Jamaica y Nicaragua, la funda de cemento gris se vende a un precio superior al de República Dominicana.
A eso se agrega el hecho de que su comparación con otras ciudades donde se vende más barato es con diferencias mínimas.
Por eso los productores de cemento no temen a la posibilidad de que comerciantes del sector construcción decidan importar el producto para venderlo en el país, pues correrían el riesgo de que les resulte más costoso si se agregan los impuestos internos para introducirlo al mercado.
Verifican precios
Los productores locales de cemento hicieron una investigación, donde demuestran, con presentación de facturas debidamente selladas que en muchos países de la región el cemento gris es más caro que en República Dominicana. Desde ese punto de vista, se hace difícil sustentar la exigencia para que los productores locales bajen el precio.
De un total de más de 23 países de la Latinoamérica se comprobó que en al menos seis el cemento es más caro que en República Dominicana, mientras que en otros tres se mantienen prácticamente igual y en el resto es más barato, pero en muchos casos con diferencias mínimas.
El precio promedio en estos 23 países es relativamente parecido al de República Dominicana. Incluso, en países del área del Caribe como Barbados, Puerto Rico y Jamaica, oscilan entre los RD$290 y RD$380 por funda de 42.5 kilogramos, mientras que aquí el promedio es de RD$223 sin impuesto y llega a RD$258 cuando se agrega el 16% de ITBIS.
Y pudiera ser más barato, pues las estimaciones indican que el cemento se vende en el país en un promedio de RD$196 en la fábrica, a lo que hay que agregarle alrededor de RD$32 del 16% de ITBIS, para alcanzar aproximadamente RD$228, más el transporte y el margen de comercialización de los distribuidores y de los ferreteros, lo que constituye el precio final que paga el consumidor encontrándose entre RD$255 y RD$260.
Las estimaciones indican que los márgenes de transporte, comercialización e impuestos representan el 35% del costo total del cemento en República Dominicana, pero aún así, el precio local es competitivo con los de la región.
Las importaciones
En caso de que un sector de la economía decida importar cemento gris, tendría que asumir el riesgo de una inversión elevada sin garantías seguras de que la mercancía será rápidamente colocada en el mercado.
Si los importadores deciden traer cemento de una localidad en la que obtengan el producto mucho más barato que aquí, tendrían que tomar en cuenta el costo del transporte, el pago de los aranceles de aduanas y el ITBIS de Impuestos Internos.
Otro costo adicional es el de almacenamiento del cemneto cuando llegue a suelo dominicano, pues se trata de un producto delicado que no puede exponerse a temperaturas o ambientes inadecuados, por el riesgo de que sufra daños irreparables.
Esas complicaciones, sumadas a la inseguridad respecto a quiénes comprarían el cemento que venga del extranjero sin las garantías debidas, hacen muy difícil que cualquier inversionista se arriesgue a traer cemento para enfrentar los elevados precios locales. Los productores nacionales están seguros de que esa aventura colocaría el precio por funda importada muy por encima del valor al que se vende el de producción nacional.
Esa es la razón por la que la industria nacional del cemento no teme a las advertencias del secretario de Industria y Comercio, José Ramón Fadul, de que las importaciones de ese insumo vital de la construcción son abiertas y que se puede enfrentar lo que define como un oligopolio local.
QUIEREN PERMISOS LIBRES DE IMPUESTOS
Representantes de los sectores de construcción y de los ferreteros han expresado su disposición de importar cemento gris. Sin embargo, advierten que el Gobierno debería exonerarles el pago de impuestos para hacer factible esa operación comercial y así presionar a los productores locales para que bajen el precio.
El problema es que en una economía con reglamentaciones específicas para la industria local y el comercio internacional, es muy difícil que el Gobierno conceda exenciones impositivas a un sector específico sin que reciba el inmediato reclamo de otras áreas comerciales para que les permitan también importar si pagar impuestos.
A eso se agrega el hecho de que los aranceles y otros gravámenes son establecidos por ley, lo que haría necesaria su modificación para darle un tratamiento especial a los empresarios que decidan importar cemento.
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