| Listin Diario 26 de diciembre del 2008 |
La naturaleza en su prudencia universal dispuso que sea innato para los seres vivos habitar en un lugar en el que encuentren refugio, protección contra las amenazas y diversas condiciones para que sus crías crezcan y se desarrollen cómodamente. Por esto las aves tienen nidos, los roedores madrigueras y los seres humanos, casas.
Sin embargo, en comparación con los humanos, las demás especies construyen su hogar relativamente fácil, pues no les afecta el aumento de precios de los insumos de la construcción, ni el costo de la porción de tierra donde edificarán su lecho.
Aquí los seres humanos van en desventaja, más aún en países como República Dominicana donde las alzas en las tasas de interés, impuestas por la banca en los últimos meses, más los recientes aumentos de precio en los materiales de construcción, dificultan la posibilidad de adquirir una vivienda.
Según datos del sector construcción desde julio del año pasado hasta el mes de octubre el atado de varillas percibió un aumento de 38%, para cotizarse a RD$55,000. Igual pasó con la funda de cemento gris que se incrementó en 15% y en la actualidad se vende a RD$260, mientras que el metro de arena amarilla (Itabo) ascendió en 35% y se comercializa a RD$750.
“Los materiales han aumentado en más de 20%”, expresó un ferretero de la capital consultado por LISTÍN DIARIO.
Para la construcción
Respecto a la construcción de una casa modesta, ingenieros consultados explican que el primer paso es adquirir el solar.
Luego viene la segunda etapa que es levantar la edificación. En esta parte el costo estará determinado por el dinero que valga el metro cuadrado de construcción en la zona.
“Si tomamos por ejemplo un solar de 200 metros cuadrados donde se construirá una casa de tres habitaciones, dos baños, un cuarto de servicio, marquesina, cocina-comedor y un pequeño patio, con un metro de construcción a un precio de RD$15,000, el costo total sería de tres millones de pesos. A esta suma se le añade la primera inversión de la compra del solar” , expresó uno de los ingenieros consultados.
Gilberto Santos, presidente de la Asociación de Empresas Inmobiliarias (AEI), añade que los precios pueden variar de acuerdo con la zona en donde esté ubicado el terreno.
“Realmente el costo de la producción empieza en la compra del solar. El valor de un terreno, por ejemplo, en la parte oriental de la ciudad no se compara con uno del centro”, dijo.
Un solar en Santo Domingo Este puede costar de RD$400,000 a RD$600,000, mientras que en el Distrito Nacional sería mucho más costoso y, a veces, hasta se cotiza en dólares.
A estos costos se le agrega el dinero que se agota en trámites de aprobación de planos de construcción en entidades como el Ayuntamiento correspondiente y la Secretaria de Estado de Obras Públicas.
Luís Santana, arquitecto y encargado de la empresa constructora Acog. S.A, opina que tomando en cuenta la coyuntura, construir una casa modesta en estos días resulta más caro en comparación con años anteriores.
Explica que hacer una casa de tres habitaciones, dos baños, una marquesina y sin mucha terminación cuesta 25% más que antes. “Significa que si antes necesitabas unos RD$900,000 hoy tienes que tener RD$1,200,000”, afirma. Otro ingeniero radicado en en la zona este de Santo Domingo señala que estos precios no son el valor final del inmueble, sino que varía dependiendo de la ubicación del solar.
Explica que otro elemento a tomar en cuenta por el interesado en adquirir una vivienda es determinar si conviene más comprar el inmueble terminado o construir desde cero en un solar .
Es posible que la primera opción resulte menos costosa y traumática, pues sólo debe tener el dinero disponible o la fuente de financiamiento. La desventaja es que talvez el inmueble a adquirir no tenga las características deseadas. En el segundo caso, cuando se construye la vivienda nueva en un solar, se tiene la ventaja de que la puede construir a su gusto, con los detalles que desea.
Sin embargo, el costo de la construcción es generalmente muy elevado, debido a que no se tienen los conocimientos, ni contactos con los que cuentan los promotores de viviendas dedicados a ese negocio.
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