| Listin Diario 5 de diciembre del 2008 |
Julián Segura perdió su trabajo de mensajero en el que ganaba un salario mensual fijo de RD$13,250. Como lleva cuatro meses desocupado, este padre de tres hijos se vio obligado a instalarse junto con su esposa en la vivienda de su madre, debido a que no puede pagar los RD$3,000 de alquiler de los que disponía para una pieza donde vivía en el sector Los Tres Brazos.
Al quedarse sin ingresos, la familia de Segura pasó de pertenecer a un 45% de la población con viviendas alquiladas, a formar parte de las 900,000 familias carentes de techo propio o arrendado.
De acuerdo con estudios de la construcción, cada año el déficit habitacional de República Dominicana crece en 60,000 unidades familiares nuevas que no cuentan con las posibilidades de alquilar o comprar una vivienda decente. Es decir, todos los años esa cantidad de nuevas familias se constituyen en “la casa de mamá”. En medio de un gran número de damnificados por desastres naturales y tormentas económicas, el Estado dominicano no ha hecho mucho para combatir esta necesidad básica, según datos y declaraciones de las autoridades.
La directora del Instituto del Auxilios y Viviendas (Inavi), Maritza Ortiz López, reconoce que la entidad no construye una “casita” desde hace alrededor de 12 años.
“El Inavi ha estado algo inactivo en el sector de la vivenda económica, uno de los renglones principales de la entidad. Creo que aquí no se emprende la construcción de casas a bajo costo desde que la República la gobernaba Joaquín Balaguer”, sostuvo la funcionaria.
El Instituto Nacional de la Vivienda (INVI), entidad estatal encargada de enfrentar el déficit habitacional, reportó que en cuatro años realizó más de 8,000 soluciones habitacionales. Sin embargo, esas soluciones no siempre son construcciones de viviendas, sino reparaciones mínimas como el cambio de piso de tierra a uno de cemento, la colocación de techo de zinc nuevo en una casa o la reparación de sus puertas o ventanas con madera nueva.
Esas “soluciones habitacionales” no representan aportes para reducir el déficit. Para ello es necesario construir viviendas nuevas, ya sean casas o apartamentos. Las estimaciones indican que en ese período el INVI sólo construyó 1,200 viviendas nuevas. En su Plan Operativo 2004-2008 se establecía una meta de 8,000.
Por medio del INVI el Gobierno ha tratado de mejorar el parque deficitario de viviendas con la estrategia de las “soluciones habitacionales”. Lupita Corsa, que reside en el sector de Lava Pies, en San Cristóbal, recibió una de estas “ayudas” gubernamentales durante la pasada campaña electoral.
Corsa recordó que agentes del INVI llegaron a su casa, pintaron las paredes de concreto y renovaron la madera del baño ubicado fuera de la vivienda, que está construido con tablas. El Instituto informó por medio de un comunicado que entre el 2004 y el 2008 ha “solucionado” 8,096 casas de mínimos ingresos, a un costo de que ronda los RD$5,500 millones.
Los números revelan que por cada casa que han “solucionado” en los últimos cuatro años, el Estado ha gastado RD$679,347. La directora del INVI, Alma Fernández, no respondió al llamado de LISTÍN DIARIO para entrevistarla sobre el tema.
Mientras el Gobierno anuncia que busca salidas al problema de la vivienda, 935,000 cabezas de familia, incluido Julián Segura, ven cómo sus hijos crecen sin un techo donde vivir.
Esta situación provoca lo que se conoce como la unión de generaciones en un mismo hogar y deteriora la identidad de las familias. Cuando los padres tienen que aceptar a su hijo con la esposa en su casa y luego ellos procrean también, entonces se junta tres generaciones en una vivienda donde aumentan las necesidades básicas.
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