| Listin Diario 5 de Noviembre del 2008 |
Las pequeñas y medianas empresas deben darle seguimiento a todo lo que suceda con la banca a nivel internacional y su posible repercusión en el país. De la salud del sector financiero depende que más recursos sean desembolsados para el crecimiento o fortalecimiento de la economía informal. El microempresario debería estar atento a lo que sucede con las variables macroeconómicas y a su entorno.
Un consultor internacional en riesgos bancarios sugirió a República Dominicana adoptar mecanismos de control del sistema financiero similares a los existentes en la nueva ley bancaria de Panamá en la que se establece, entre otras medidas, evaluar los indicadores financieros de los bancos y de los grupos bancarios que permitan dar seguimiento a los principales riesgos bancarios, tales como adecuación del capital de crédito, operacional y de mercado, entre otros que la Superintendencia de Bancos estime necesario.
El especialista Arturo E. Carvajal, director de Financial Risk Management de KPMG para Centroamérica, hizo el planteamiento en el taller “Administración de Reservas de Créditos” que dictó en esta capital, patrocinado por la firma de auditores KPMG y la Asociación de Bancos Comerciales de la República Dominicana (ABA).
El experto enfocó una serie de modelos de “administración de reservas de crédito” para evitar faltas de controles, deterioro y pérdidas por concepto de préstamos de las instituciones financieras y bancos comerciales.
Carvajal realizó una visión general de las reservas por deterioro y planteó los parámetros tecnológicos para enfrentar la pérdida de préstamo, el cálculo de pérdida incurrida (partidas de balance), los factores críticos del éxito del “Proyecto de Implementación de Reservas por Deterioro y Políticas de Reservas por Pérdida de Préstamo”.
También enfocó las pérdidas incurridas y los desafíos en su implementación en alineación con las normas internacionales de información financieras. Expuso sobre los modelos de reservas por pérdida de préstamo y los enfoques de medición de pérdidas incurridas basadas en pérdidas esperadas y los de pérdidas incurridas basadas en el comportamiento histórico de la morosidad, así como el de reservas por pérdida de préstamo individual.
Carvajal, quien dio asesoría al Banco Central de la República Dominicana con el patrocinio del Fondo Monetario Internacional (FMI), se refirió asimismo a la nueva ley bancaria de Panamá en la que se establece, entre otras medidas, “evaluar los indicadores financieros de los bancos y de los grupos bancarios que permitan dar seguimiento a los principales riesgos bancarios, tales como adecuación del capital, crédito, operacional, mercado y otros que la Superintendencia de Bancos estime necesario”.
Dijo que este nuevo texto legal de regulación bancaria establece normas que deben observar los bancos nacionales o internacionales, a fin de que éstos se desarrollen dentro de niveles adecuados de riesgos, incluyendo la capacidad para fijar límites y coeficientes que deben observar los bancos en sus operaciones.
Cumplimiento
Destacó que según esta ley, los bancos en Panamá estarán obligados a cumplir con las normas de gobierno corporativo dictadas por la Superintendencia de Bancos. Estableció que según esta normativa, todo banco de licencia general e internacional cuyo supervisor de origen sea la Superintendencia de Bancos de Panamá, deberá mantener un fondo de capital equivalente a, por lo menos, el 8% del total de sus activos y operaciones fuera de balance que representen una contingencia, ponderado en función a sus riesgos”.
“Los bancos deberán tener además, un capital primario equivalente a no menos de cuatro 4% de sus activos y operaciones fuera de su balance que representen una contingencia, ponderada también en función de sus riesgos”, precisó el especialista.
Consideró ventajosa la reservas pérdida de préstamo aplicado en el modelo en pérdida esperada (PE), en razón de que maximiza la consistencia de las reservas y la administración global del Banco, eleva la sinergia de la información disponible y la administración del negocio; implica la asignación de reservas a las áreas por mayor exposición y a los segmentos del negocio, reduce la implementación de costos y tiempo, y finalmente, no necesita procedimientos adicionales.
El experto entiende como una desventaja de la aplicación de este modelo, el hecho de que depende del proceso de cumplimiento del tratado Basilea II.
En cuanto al modelo basado en préstamos en mora, Carvajal lo estimó ventajoso porque sus parámetros no son requeridos para su validación, mientras que observa como desventajas las eventuales inconsistencias entre las provisiones y la administración global del Banco, el tiempo extra de implementación y costos adicionales y que requiere, asimismo, adaptación en los procesos de crédito (particularmente para las descargas contables, registros colaterales y garantías y políticas de calificación de morosidad).
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