| Listin Diario 28 de Agosto 2008 |
CARACAS.- El gobierno venezolano llegó a un acuerdo con la cementera mexicana Cemex para asumir plenamente los activos de la filial del grupo que fue expropiada la semana pasada, anunció ayer miércoles el presidente Hugo Chávez.
Chávez dijo, en cadena de radio y televisión, que en la víspera firmó un acuerdo con el grupo mexicano para “ejecutar la entrega del control y de las operaciones de Cemex Venezuela”.
El mandatario no precisó si el convenio contempla alguna prerrogativa sobre la suma que pagará el gobierno por Cemex, tema que generó fuertes divergencias entre las partes.
Jorge Pérez, vocero de Cemex en México, confirmó a la AP que la empresa llegó a un acuerdo con el gobierno venezolano, y dijo que el siguiente paso es la negociación del precio.
Chávez expresó, durante un encuentro con ministros en el palacio presidencial, que el acuerdo fue firmado gracias a la mediación del embajador mexicano en Caracas, Jesús Mario Chacón.
“Ojalá que lleguemos pronto al acuerdo final con Cemex. De todos modos no podemos retardar nada...vamos apurar, vamos a poner en marcha los nuevos planes de cemento”, acotó.
El vicepresidente Ramón Carrizalez indicó que “los primero pasos” que dará el gobierno, luego de asumir el manejo de Cemex, es atender la contaminación que genera la cementera, que según aseguró fue “descuidado” por el grupo mexicano.
La firma del acuerdo se da dos días después que Carrizalez y un negociador de Cemex iniciaron negociaciones para tratar de lograr un acuerdo amistoso.
El gobierno y Cemex retomaron las negociaciones por intermediación del presidente mexicano Felipe Calderón, quien pidió a Chávez reiniciar los diálogos.
Carrizalez dijo a inicios de semana que “el primer acuerdo” al que el gobierno aspiraba es “la toma de control de las operaciones” de la mayor cementera del país “en común acuerdo con la empresa Cemex”.
El estado venezolano acordó la semana pasada la expropiación de Cemex Venezuela luego que los directivos de la empresa se negaron a ir a un convenio para la nacionalización de la cementera tal como lo hicieron la francesa Lafarge y la suiza Holcim.
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